sábado, 16 de junio de 2012

IDA Y VUELTA AL ECUADOR AMAZÓNICO



Petróleo en el paraíso
Anahit Aharonian[i] y Gustavo Piñeiro[ii]
La Amazonía ecuatoriana es territorio de comunidades indígenas milenarias. Por suerte, o por desgracia, la Amazonía ecuatoriana posee la quinta mayor reserva de petróleo de Sudamérica, el que sale por un mineroducto a un ritmo de medio millón de barriles por día.
Ese petróleo se dirige desde el oleoducto principalmente a Estados Unidos, siendo vendido a 60 dólares por barril. Ecuador compra gasoil a 91 dólares el barril, ya que no tiene capacidad suficiente de refinamiento. Está a punto de naufragar por falta de voluntad política el proyecto Yasuní-ITT, el que con apoyo externo pretendía dejar el petróleo en tierra en una importantísima reserva biológica y cultural.
Petroecuador es el monopolio estatal responsable de la producción, refinamiento y comercialización del petróleo, aunque directamente produce solo un tercio del total.
Las compañías que explotan petróleo en la Amazonía desarrollan modernas políticas de “Responsabilidad Social Corporativa”, destinadas a compartir (simbólicamente) las ganancias con las necesidades del entorno. Estas buenas intenciones son practicadas subvencionando, por ejemplo, actividades deportivas. Estas prácticas es sabido que son usadas para desarticular, anticipar y disipar conflictos sociales.
Desde la proclamación de la constitución de 2008, las comunidades indígenas participan de un estado plurinacional y debieran ser consultadas cuando un emprendimiento pretende realizar un proyecto minero.
Aunque las poblaciones indígenas experimentan un rápido cambio cultural, demográfico y económico, no han deforestado extensamente sus territorios en contraste con el cambio de uso del suelo realizado por otras poblaciones como los colonos migrantes, la agroindustria y las compañías de petróleo.
¿Por qué ser pobres cuando podemos ser ricos? era el clamor de empresas, colonos, gobernantes oficialistas de Quito y universitarios becados por empresas mineras.
A esta contradictoria Amazonía los autores de esta nota fueron invitados a participar en el Primer Foro Internacional de Desarrollo Económico para Morona Santiago el día martes 15 de mayo y el día siguiente, acompañar la Jornada de la Alegría con la “Marcha en defensa de Telesangay y los Recursos Naturales”.
La convocatoria señalaba que se buscaba generar un debate profundo y objetivo sobre las diferentes propuestas que desde el estado central y los gobiernos autónomos descentralizados se han planteado, constituyéndose en un espacio pluralista y transparente a fin de poder concentrar a todos los actores nacionales y extranjeros, especialistas en cada temática que facilitaran los elementos de análisis y reflexión que permitan a la provincia de Morona Santiago –en el marco de la participación ciudadana- construir una propuesta de desarrollo sustentable.
Morona Santiago, provincia de inmensas riquezas en agua y diversidad genética, está en peligro de ser devastada por la equivocada toma de decisiones favoreciendo los intereses de las grandes corporaciones transnacionales a través de emprendimientos petroleros y emprendimientos de mega minería metálica a cielo abierto. Nuevamente los espejitos de colores que quienes toman decisiones compran y de esa manera hipotecan el verdadero desarrollo, el desarrollo a escala humana, el de la justicia social, el de la justicia ambiental, de ese “ambiente”, frágil y finito, del que somos parte.
En este oriente amazónico nos sorprende la presencia del Che tanto en lo discursivo como en las imágenes asociadas a las luchas por justicia social. Nos sorprende, a su vez el conocimiento que muchos de ellos tienen de nosotros, los uruguayos.
Durante la jornada se describió el patrón de asentamiento y desmembramiento cultural en la selva, iniciado con la construcción de caminos para la prospección de petróleo. Alrededor de estos caminos se deforesta, ingresan colonos, se propaga la pobreza[iii] y la contaminación[iv].
Se manifestó también la preocupación por la asociación que se establece entre la deforestación y el establecimiento de caminos y más grave aún, la asociación entre estos caminos y la salida de materiales y culturas. Esos caminos serán –paralelamente- la entrada de la imposición sutil de un pensamiento uniforme y homogeneizador. Todo eso se concreta a través de la ejecución de la Iniciativa de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA), bajo el argumento de que así se avanza hacia el “progreso” y el “desarrollo”, conceptos confrontados al “buen vivir” o “Sumak Kawsay” (que incluye al “yo” en el “nosotros”) defendido en Ecuador. Los Shuar nos lo dicen con claridad, si han resistido 500 años, ¿cómo no seguir resistiendo a la colonización?
El Gobierno Autónomo Provincial de Morona Santiago es concesionario de un canal de televisión de señal abierta, TELESANGAY CANAL 30, bajo  el principio de la defensa y promoción del derecho a la información y el fortalecimiento de una cultura inclusiva y plural. La televisora trasmitió el Foro Internacional en directo, durante todo el día 15, también la Marcha realizada al día siguiente, donde toda una población, junto a su gobierno autónomo, reclamó participar en la toma de decisiones y el respeto de sus bienes comunes (como concepto que reiteran corresponde en lugar del confuso y economicista concepto de recursos naturales).
El presidente Rafael Correa apoyó a los megaemprendimientos mineros (¿Dónde dice en el Manifiesto Comunista “No a la minería”?, afirmó) con un megaoperativo policial el día de la Marcha y con prohibiciones a la circulación en ómnibus hacia la capital, Macas, donde se hacía la manifestación.
Aun sin haber terminado de procesar la experiencia vivida, hacía solo cinco días que habíamos vuelto cuando nos llega una urgente comunicación: Telesangay fue clausurada y sus equipos de transmisión confiscados.
Surgen muchas preguntas en torno a las libertades –la libertad de expresión entre ellas-  así como al saqueo y devastación a los que están siendo sometidos nuestros territorios, al atropello a las iniciativas de las poblaciones locales, al desconocimiento de leyes y constituciones, al peligro real al que estamos expuestos en este sistema donde el cambio del uso del suelo, el cambio del uso de la tierra está generando los impactos negativos jamás vistos y aún insuficientemente sopesados, con el apoyo de gobiernos autodenominados progresistas.




[i] Anahit Aharonian, Ingeniera Agrónoma, Comisión Multisectorial, covitradi@adinet.com.uy
[ii] Gustavo Piñeiro,  Geólogo, MSc Ciencias Ambientales (UdelaR), Comisión Multisectorial.
[iii] Los niveles de pobreza en la Amazonía, sobre todo en las provincias petroleras de Sucumbíos y Orellana, son más elevados que en el resto del país.
[iv] En el “juicio del siglo” se demostró que Chevron-Texaco tuvo responsabilidad directa por un desastre peor que el derrame del Golfo, afectando a la naturaleza y a la población. La sentencia obliga a la empresa a pagar 18 mil millones de dólares. El informe del perito es contundente: “Las primeras fuentes de contaminación en el área de la concesión son el petróleo crudo, lodos de perforación y otros aditivos, y aguas de producción que fueron arrojadas en el ambiente desde inicios de 1967. Los contaminantes de estas fuentes están presentes en suelos, agua subterránea, sedimentos y agua superficial (...) persisten en el ambiente hasta la actualidad”. Por ello hoy los Shuar tienen alto tenor de cadmio en la sangre.


Fuente: Semanario BRECHA, 15 de junio de 2012, Edición 1386. www.brecha.com.uy

sábado, 9 de junio de 2012

CORREA SE CAGA EN LA CONSTITUCION DE ECUADOR


8 June, 2012
Sobre la constitución del ecuador y la llamada revolución ciudadana de correa / Por Beno Bonilla

Hace un par de semanas escuchaba asombrado al presidente de la República reprochar furibundo a los técnicos del Instituto Nacional Autónomo de Investigaciones Agropecuarias (INIAP), por no estar haciendo actualmente experimentos con alimentos transgénicos. Cuando los técnicos le recordaron al Presidente que existía una prohibición Constitucional que declara al Ecuador libre de semillas y cultivos transgénicos, éste replicó que ése era un error de la Constitución, que lo pusieron "los amantes de la pachamama" y que lo único que se necesitaba era un permiso de la Asamblea para introducir los transgénicos al Ecuador y que nada prohibía que se hicieran experimentos con ese tipo de alimentos en el país.

El presidente en ese momento no solamente desprestigió una constitución que según el es un "canto a la vida", la más verde del planeta, la más ecologista de todas cuantas hay en el mundo; se olvidó también que la Constitución del Ecuador en el Artículo 73: "(...) prohíbe la introducción de organismos y material orgánico e inorgánico que puedan alterar de manera definitiva el patrimonio genético nacional”; Y que en relación al mismo tema, el Artículo 401 dice: "Se declara al Ecuador como país libre de cultivos y semillas transgénicas (...)" esto es, para el que quiera entender, una prohibición clara y explícita a cualquier tipo de experimento con cualquier tipo de sustancia que pueda alterar definitivamente el patrimonio genético del país; léase sobre todo, transgénicos.

La Constitución "más verde del mundo" también impide la explotación de Recursos Naturales no Renovables en áreas protegidas, parques naturales, prohíbe expresamente que se explote lugares donde se haya documentado la presencia de pueblos indígenas no contactados, como en Armadillo; esa misma constitución que es un "canto a la vida", da claras directrices de cómo debería ser la transición a un país que no dependa ya de los combustibles fósiles para su desarrollo, ni del extractivismo como un modelo de desarrollo. Sin embargo, vimos recientemente en una entrevista publicada en el portal www.puntofinal.cl, al Presidente dando entre otras, las siguientes declaraciones en relación con el extractivismo y la minería: “Es un error garrafal… ¿Dónde está en el Manifiesto Comunista el no a la minería? Tradicionalmente los países socialistas fueron mineros. ¿Qué teoría socialista dijo no a la minería? (...) salir del modelo extractivista es erróneo (...)", pues bien, como dicen en el barrio, esa Constitución sólo les sirve para ir al baño.

Pero lo más increíble seguramente la papa caliente de este año será "Convenio entre el Gobierno de la República del Ecuador y el Gobierno de la Federación de Rusia sobre Cooperación en la Esfera la Utilización de la Energía Atómica para Fines Pacíficos” Que se está analizando y desarrollando para su aprobación o no, en la "Comisión de Soberanía, integración, Relaciones Internacionales y Seguridad Integral", de nuestra dignísima y siempre representativa Asamblea Nacional del Ecuador.

Un Convenio que entre otras cosas solicita al Ecuador: "Suministro de servicios en la esfera del ciclo de combustible nuclear, específicamente suministro de combustible nuclear para los reactores energéticos y de investigación, la evacuación del combustible nuclear utilizado de producción rusa, tratamiento de residuos radioactivos", "Exploración y explotación de yacimiento de uranio"; no, de verdad, cuando leí eso, me dieron ganas de ir al baño, pero más ganas me dieron de ir a la Corte Constitucional del Ecuador e indicar ahí la inconstitucionalidad de semejante disparate. Pero resulta que la CC del Ecuador ya me ganó la partida al declarar a este convenio acorde con la Constitución, que, no sé si lo mencioné anteriormente, el presidente dijo que se trataba de "un canto a la vida", y que era la "Constitución más verde del planeta". Total, de acuerdo a este convenio, vamos a ser basurero de desechos nucleares rusos y resulta que hasta ¡ha sido constitucional!

Lo que más chiste me da, es que recordaba esa rueda de prensa en Carondelet, en la que estuvo nada más ni nada menos que el mismísimo Mahmud Ahmadineyad, dignísimo Presidente de la República Islámica de Irán, y en ésa misma rueda de prensa nuestro bienamado Presidente dijo en relación a la posibilidad de la existencia de Uranio en el Ecuador: "Primera vez en mi vida que me entero que Ecuador tiene uranio (…) así que lamento si ha venido a buscar eso presidente. No le vamos a poder dar ni un gramo". ¡Pero está claritof! Ecuador no le puede dar ni un gramo de Uranio al Sr. Ahmadineyad, puesto que desde el 2009, de acuerdo al convenio, al parecer éste está comprometido con la noble Federación Rusa. ¡Cómo faltar a la palabra con el elegante Presidente Putin!

Así que pensando que realmente era yo el que estaba equivocado y que la Constitución del Ecuador permite el ingreso de desechos nucleares al país, tuve que referirme necesariamente a ese "canto a la vida", y me encontré con este disparate escrito por algún "amante de la Pachamama", o un "loco furioso" de esos ecologistas que pululan y abundan en el país, en el Artículo 15: "Se prohíbe el desarrollo, producción, tenencia, comercialización, importación, transporte, almacenamiento y uso de armas químicas, biológicas y nucleares, de contaminantes orgánicos persistentes altamente tóxicos, agroquímicos internacionalmente prohibidos, y las tecnologías y agentes biológicos experimentales nocivos y organismos genéticamente modificados perjudiciales para la salud humana o que atenten contra la soberanía alimentaria o los ecosistemas, así como la introducción de residuos nucleares y desechos tóxicos al territorio nacional”. Y el Artículo 90 dice. "Se prohiben la fabricación, importación, tenencia y uso de armas químicas, biológicas y nucleares, así como la introducción al territorio nacional de residuos nucleares y desechos tóxicos." ¡Seguramente que nuestro presidente que sí sabe cómo hacerlo, tiene la razón, y nosotros, los que votamos por este "canto a la vida" estamos totalmente equivocados.

En todo caso, es claro que toda la revolución ciudadana lleva razón, la Constitución del Ecuador que es un "canto a la vida", "la Constitución más verde del planeta", "la única que otorga derechos a la Pacha mama", es un invento de un grupo de "locos furiosos", "amantes de la pachamama", que lo único que necesitan es "un buen exorcismo".

Beno Bonilla



http://www.mapuexpress.net/?act=publications&id=6490

domingo, 3 de junio de 2012

Indígenas ecuatorianos demandan a Chevron en Canadá

31/05/12 - 17:30 Internacionales

Los indígenas ecuatorianos que exigen a la estadounidense Chevron una indemnización multimillonaria por supuestos daños ecológicos presentaron este miércoles una demanda contra la petrolera en Canadá, informó una organización no gubernamental que defiende sus derechos.


Los indígenas ecuatorianos que exigen a la estadounidense Chevron una indemnización multimillonaria por supuestos daños ecológicos presentaron este miércoles una demanda contra la petrolera en Canadá, informó una organización no gubernamental que defiende sus derechos.
El objetivo de la querella, presentada ante un tribunal del estado de Ontario (este), es inmovilizar los bienes de la petrolera, que tiene inversiones en la gran zona de extracción de la provincia de Alberta y gasolineras en todo Canadá, informó en un comunicado la coalición Defensa del Amazonas.
"Durante décadas Chevron ha rehusado aceptar la contaminación que devastó nuestras tierras ancestrales. Chevron quizás piensa que puede ignorar las sentencias judiciales en Ecuador, pero le será imposible ignorar una sentencia en Canadá, donde un tribunal puede incautar los bienes de la compañía si es necesario", explicó el principal abogado de los demandantes, Pablo Fajardo, citado en la nota.
Entre 1964 y 1990, la petrolera estadounidense Texaco operó en la selva amazónica de Ecuador y, según los defensores de unos 30.000 indígenas y campesinos, contaminó extensas regiones de tierras comunales con el vertido de químicos.
Texaco fue adquirida por Chevron, y los indígenas la llevaron a juicio. Tras años de litigio vio como la justicia ecuatoriana le condenaba en febrero de 2011 a pagar 18.000 millones de dólares por daños y perjuicios, una sentencia confirmada por la Corte Suprema de Ecuador en marzo de este año.
Chevron, sin embargo, rechaza los cargos y ha ganado varios recursos en sucesivas instancias estadounidenses e incluso internacionales desde 1993.
"Si los abogados de los demandantes creyeran en la integridad de su querella, buscarían justicia en Estados Unidos", reaccionó la compañía en un comunicado emitido este mismo miércoles.
Chevron acusa al juez ecuatoriano que asumió en primera instancia el caso de fraude y prevaricación, y alega que Texaco limpió la zona en litigio en 1992, antes de cesar sus operaciones.
La compañía no tiene prácticamente ningún bien que pueda ser incautado en Ecuador, denuncian los demandantes.

sábado, 26 de mayo de 2012

Pronunciamiento de los Obispos del Ecuador sobre la minería Declaración de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana Quito

‎20 de abril de 2012
Pronunciamiento de los Obispos del Ecuador sobre la minería
Declaración de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana
Quito
Los Obispos de la Iglesia Católica en Ecuador, movidos por nuestra misión pastoral de animar, acompañar y orientar al Pueblo de Dios desde el Evangelio, queremos contribuir a la reflexión sobre las relaciones de los seres humanos entre sí y con el resto de la creación; tarea en la que también están empeñadas varias instituciones y organizaciones civiles, sociales, educativas y religiosas, así como muchos hombres y mujeres de buena voluntad.
De una manera muy especial, nos proponemos ofrecer algunas orientaciones pastorales que permitan continuar con el diálogo sobre la minería en nuestro país, un tema tan delicado, complejo y controvertido.
Para una mejor claridad, indicaremos algunas realidades de nuestro planeta, una síntesis de la visión cristiana de la naturaleza y los compromisos que debemos asumir en el cuidado de la misma.
1. Realidad en la que Vivimos
El planeta tierra es la única “casa” (oikos) grande en donde habitamos más de siete mil millones de seres humanos. De su naturaleza tomamos, tanto los seres humanos como las plantas y los animales, lo necesario para poder vivir, como el alimento, el agua y el aire.
Las distintas culturas, a lo largo de la historia, han aprendido no sólo a convivir con la naturaleza, sino también a transformarla en medios para su subsistencia e instrumentos para su desarrollo humano, científico y técnico.
América Latina posee “una de las mayores biodiversidades del planeta y una rica socio diversidad, representada por sus pueblos y culturas. Estos poseen un gran acervo de conocimientos tradicionales sobre la utilización sostenible de los recursos naturales, así como sobre el valor medicinal de plantas y otros organismos vivos, muchos de los cuales forman la base de su economía”. (V Conferencia general del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Aparecida 83)
En este proceso, sin embargo, no siempre se ha respetado la naturaleza. Muchas veces, de una manera violenta y hasta sistemática se la ha ido destruyendo, por intereses económicos, políticos o tecnológicos. Esta acción depredadora ha producido, en muchas regiones del Planeta, la desertificación, la contaminación irreversible del suelo, del agua y del aire, el calentamiento global, la destrucción de la capa de ozono, el desplazamiento forzado de poblaciones, ignorando su forma de vida y sus derechos fundamentales. (Cfr. Aparecida 84-85.87. 473)
En este contexto socio-económico y cultural, la historia de la minería metálica (cobre, bronce, hierro, oro, plata…) y no metálica (arcilla, yeso, caliza…) es tan antigua como el ser humano. El uso de los minerales es una constante, basta observar los más diversos instrumentos o productos derivados de ellos que se usan en la vida cotidiana y en las actividades científicas y tecnológicas, tanto es así que hoy sería casi imposible vivir sin su ayuda.
La minería artesanal y la pequeña minería, promovidas por personas naturales, familias o asociaciones, y la minería a gran escala, impulsada y sostenida por los gobiernos y las empresas multinacionales respectivamente, en su mayoría, se encuentran en regiones naturales cerca de los ríos y lagunas, donde residen las comunidades indígenas y campesinas, las cuales presentan un alto índice de pobreza y marginación. Con la explotación indiscriminada del petróleo y la minería, no siempre han mejorado sus condiciones de vida; todo lo contrario, gran parte de la población tiende a empeorar su situación social, moral y económica.
Los conflictos sociales, cada día, son más agudos y numerosos. Muchos de ellos son causados por la insuficiencia o el incumplimiento de las leyes, por el irrespeto a los derechos colectivos, por la división estratégica implantada en las comunidades, por la criminalización de la resistencia de los pueblos, por la promulgación de leyes sin la consulta legislativa previa, por la inexistencia de consultas ambientales o la deficiencia de una consulta libre, informada y oportuna, por procedimientos forzados sin los estudios necesarios, por el desconocimiento de las competencias ambientales de los gobiernos locales, entre otros factores disociadores.

2. Visión Cristiana de la Naturaleza
La revelación nos presenta este mundo en el que vivimos como la obra de Dios. En él se manifiesta su sabiduría, bondad, belleza y poder (cfr. Aparecida 470). “Contemplar la belleza de la creación es un estímulo para reconocer el amor del Creador, ese amor que mueve el sol y las demás estrellas” (Benedicto XVI, Si quieres cultivar la paz, custodia la creación, 2). Dios “creó el universo como espacio para la vida y la convivencia de todos sus hijos e hijas y nos lo dejó como signo de su bondad y de su belleza. También la creación es manifestación del amor providente de Dios; nos ha sido entregada para que la cuidemos y la transformemos en fuente de vida digna para todos… Nuestra hermana la madre tierra es nuestra casa común y el lugar de la alianza de Dios con los seres humanos y con toda la creación”. (Aparecida 125)
Esta concepción teológica deja sin fundamento a la idea de que el universo es sólo un objeto de estudio, una mercancía de compra o venta o un espacio sacralizado e intocable.

Desde esta perspectiva, miramos con honda preocupación cómo la creación es tratada como un objeto de comercio o un botín de guerra. De esta realidad nos dan cuenta las innumerables luchas fratricidas que se producen, con el fin de apropiarse los territorios que encierran grandes riquezas mineras o agrícolas y explotarlos de una manera irresponsable y egoísta.

Con esta actitud se pone en peligro tanto la naturaleza como el presente y el futuro del ser humano y la convivencia pacífica de los pueblos. Pablo VI señalaba que “debido a una explotación inconsiderada de la naturaleza, [el hombre] corre el riesgo de destruirla y de ser a su vez víctima de esta degradación” (Benedicto XVI, Si quieres cultivar la paz, custodia la creación, 3).

Juan Pablo II, en su mensaje de la Jornada mundial de la paz, en 1990, decía: “En nuestros días aumenta cada vez más la convicción de que la paz mundial está amenazada, también… por la falta del debido respeto a la naturaleza”. El Papa Benedicto XVI, igualmente, afirma: “… aunque es cierto que, a causa de la crueldad del hombre con el hombre, hay muchas amenazas a la paz y al auténtico desarrollo humano integral…, no son menos preocupantes los peligros causados por el descuido, e incluso por el abuso que se hace de la tierra y de los bienes naturales que Dios nos ha dado” (Benedicto XVI, Si quieres cultivar la paz, custodia la creación, 1. 3).

El Beato Juan Pablo II, en 1990, habló de «crisis ecológica». Una crisis que tiene un carácter predominantemente ético y que, por lo mismo, hace necesario un nuevo orden nacional e internacional para hacerla frente. Este llamamiento sigue siendo apremiante. El Papa Benedicto XVI se pregunta: “¿Cómo permanecer indiferentes ante los problemas que se derivan de fenómenos como el cambio climático, la desertificación, el deterioro y la pérdida de productividad de amplias zonas agrícolas, la contaminación de los ríos y de las capas acuíferas, la pérdida de la biodiversidad, el aumento de sucesos naturales extremos, la deforestación de las áreas ecuatoriales y tropicales?... ¿Cómo no reaccionar ante los conflictos actuales, y ante otros potenciales, relacionados con el acceso a los recursos naturales?” (Benedicto XVI, ibídem, 4). Los Obispos de Latinoamérica y el Caribe, en consonancia con el pensamiento anterior, también afirman: “desatender las mutuas relaciones y el equilibrio que Dios mismo estableció entre las realidades creadas, es una ofensa al Creador, un atentado contra la biodiversidad y, en definitiva, contra la vida”. (Aparecida, 125)

De la constatación de estos hechos dolorosos surge la necesidad ineludible de proteger la naturaleza de toda forma de abuso y contaminación doméstica o industrial que se dan en todos los campos, especialmente en donde se llevan a cabo las explotaciones del petróleo y de la minería metálica.

3. Compromiso Cristiano

Nuestro compromiso cristiano brota desde la práctica de Jesús (cfr. Mt 6, 24-34) quien, “ante la naturaleza amenazada… nos convoca a cuidar la tierra para que brinde abrigo y sustento a todos los hombres” (Aparecida 113). Igualmente, “el discípulo misionero, a quien Dios le encargó la creación, debe contemplarla, cuidarla y utilizarla, respetando siempre el orden que le dio el Creador”. (Aparecida, 125)

A la luz de estas exigencias, la Iglesia Católica (comunidad y pastores), tiene una responsabilidad ética, espiritual y pastoral que nos lleva a considerar la vida humana como el valor supremo y, concomitantemente, a buscar nuevos modelos económicos, sociales y culturales. De hecho, la moral y la espiritualidad cristiana ponen la vida del ser humano y su dignidad, tanto en su dimensión personal como social, en el centro de los proyectos sociales y ecológicos.Un modelo económico que se base en la dignidad de la persona, en la justicia y en la solidaridad de los seres humanos entre sí y con la naturaleza. Un modelo productivo, innovador e integral que esté al servicio del desarrollo humano en todas sus dimensiones; y que distribuya, de una manera equitativa, los bienes entre todos los habitantes de la “madre tierra”.

Un nuevo sistema social y cultural que privilegie las relaciones fraternas, en un marco de reconocimiento y valoración de las diversas culturas y de los ecosistemas, capaz de oponerse a toda forma de discriminación y dominación entre los seres humanos.

La construcción del sumak kawsay o buen vivir, planteada por nuestra Constitución, y que la entendemos mejor desde el Evangelio, debemos enfocarla desde un real desvelo por crear las mejores condiciones de vida materiales y espirituales para que todas las personas y sociedades intermedias puedan gozar de sus derechos personales y cumplir sus deberes. Sin una política específica de Estado en este campo, se corre el riesgo de que las economías de los grandes consorcios terminen por imponerse como la única forma del dinamismo económico.

A la luz de estas consideraciones, queremos exhortar, de la manera más cordial y fraterna, a las instituciones públicas y privadas, a los peritos y a los técnicos:

— Que respeten la vida y la salud de las comunidades, especialmente de los sectores más vulnerables (niños y adultos mayores), como también la de los trabajadores de las minas.
— Que, tanto en las concesiones como en las fases de exploración y explotación del petróleo y las minas, se ciñan a los procesos legales y técnicos establecidos, como la consulta previa a las comunidades, prevista en la Constitución.
— Que busquen las medidas apropiadas de protección del ecosistema, a partir de los estudios sobre el impacto humano y ambiental y de acuerdo con los requisitos exigidos por el Estado, sin dejarse condicionar por las empresas petroleras y mineras (cfr. Ley de Minería, Art. 78. 84).
— Que informen a la ciudadanía, de una manera clara, sencilla y completa, tanto los beneficios como los perjuicios económicos, sociales y ambientales de la minería, libres de toda presión económica o política, sino únicamente buscando el bienestar de las comunidades cercanas a las minas y de toda la nación.
— Que busquen los modos concretos para contrarrestar los impactos negativos de la explotación petrolera y minera, tales como el deterioro de la salud, el aumento de enfermedades y las afecciones a la flora y la fauna, producidas por los metales pesados, como el arsénico, el plomo, el mercurio…, que se encuentran en el agua y en el aire contaminados.
— Que señalen los modos efectivos para prevenir o afrontar los problemas sociales que, por lo general, se originan en torno a las minas, como la violencia, el alcoholismo, la drogadicción y la prostitución.
— Que tengan en cuenta las experiencias mineras a gran escala de otros países, como Chile, Perú, Costa Rica y Guatemala, con el fin de evitar los grandes errores y tomar sus aciertos, especialmente en lo que se refiere a la prevención de riesgos y al cumplimiento de las exigencias asumidas por las empresas mineras con el Estado, los trabajadores y las comunidades.

Conclusiones

Si bien toda actividad doméstica, artesanal e industrial, de una u otra manera, es contaminante, es indudable que en la minería y en la explotación del petróleo existen mayores riesgos de ser afectados por estas intervenciones, por lo cual las medidas preventivas tienen que ser de máxima seguridad. Por esta razón, el gran desafío para los gobiernos y las empresas mineras y petroleras sigue siendo la extracción de los metales de la tierra sin afectar negativamente la vida del ser humano y de la naturaleza.

El compromiso de cuidar nuestro planeta Tierra nos invita a buscar todos los medios posibles para mitigar los impactos sociales y ambientales de la contaminación de toda actividad humana y, particularmente, de las explotaciones petroleras y mineras, si se realizan sin cumplir con los debidos requisitos legales y técnicos, situación que casi siempre desemboca en tensiones y conflictos sociales.

No se trata entonces de decir un SI o un NO rotundo y acrítico a la minería y a la explotación petrolera, sino de informarse amplia y detalladamente sobre sus beneficios y perjuicios y, luego, tomar decisiones inteligentes, oportunas y valientes, teniendo presente que la vida y la salud de los seres humanos y el equilibrio del medio ambiente son más importantes que todos los metales. Uno de los bienes más preciosos que debemos cuidar, por ejemplo, son las fuentes hídricas; pues, podemos vivir sin oro, pero sin agua, jamás.

Como pastores de la Iglesia Católica, Madre y Maestra de todos los hijos de Dios, queremos ratificar nuestro compromiso de seguir acompañando a las hermanas y hermanos que se ven afectados por los problemas sociales y por los peligros del petróleo y de la minería para su vida y su dignidad, mediante la formación de una conciencia ecológica.

Asumimos, igualmente, la responsabilidad de ofrecer orientaciones éticas claras, planteamientos razonables y la asistencia espiritual, de tal manera que la explotación de los ricos y numerosos recursos naturales que posee nuestro país redunden en un positivo beneficio y en el mejoramiento de las condiciones de vida de las familias y pueblos y del medio ambiente donde vivimos.

+ Antonio Arregui Yarza 
Obispo de Guaranda
Presidente de la ConferenciaEpiscopal Ecuatoriana

+ Ángel Sánchez Loaiza Arzobispo de Guayaquil 
Secretario General de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana 

Mons. Luis Cabrera Herrera, ofm
Arzobispo de Cuenca
17 de marzo de 2012



AMAR LA NATURALEZA

Uno de los grandes temas actuales y que está siendo muy debatido en los distintos espacios sociales, culturales, económicos y religiosos es el de la naturaleza. Un tema que inquieta a sociólogos, antropólogos, políticos, economistas, ecologistas, filósofos y teólogos. En cada uno de estos campos, los interrogantes más comunes se centran en el significado de la naturaleza y en el compromiso que se desprende del mismo.

Significado de la naturaleza

Desde el punto de vista cristiano, el mundo físico, conocido también como universo, cosmos, naturaleza o Pachamama, se nos presenta, principalmente, como fuente de subsistencia, casa de encuentro y símbolo de lo trascendente.

Fuente de subsistencia

En nuestra relación con la naturaleza, descubrimos que necesitamos de ella para poder vivir. Es por esta razón que la comparamos con una madre que nos nutre y sostiene. De ella tomamos los elementos necesarios, como el alimento, el agua, el aire y el fuego, para desarrollarnos no sólo físicamente, sino también psicológica y espiritualmente.

Un tiempo se afirmaba que “la naturaleza puede vivir sin el ser humano, pero que éste jamás sin la naturaleza”. Pero hoy, que se ha tomado mayor conciencia de la implicación de la naturaleza con la vida humana, vemos que estas dos realidades se necesitan para subsistir.

De esta conciencia surge el compromiso imperioso de cuidar y proteger la naturaleza de toda forma de contaminación doméstica o industrial, como también de no explotarla de una manera inmisericorde por razones de lucro o dominación política.

Casa de todos

El universo es el “Oikos” o la casa grande en donde habitamos los seres humanos junto con millones de seres de otra naturaleza. Es la única casa que alberga a personas de diversas culturas, etnias, nacionalidades y razas. ¿Cómo hacer de este espacio común un lugar de encuentro y convivencia fraterna y no de tensiones y conflictos? 
¡He aquí el gran sueño y la tarea ineludible para cada uno de nosotros! ¡No es justo que los recursos naturales se transformen en fuente de guerras fratricidas!, como ocurre en distintos países de casi todos los continentes.

Las grandes tensiones y conflictos entre pueblos y personas se dan, justamente, por considerar la naturaleza como un bien exclusivamente económico. Esta ansia desmedida de lucro es la que lleva a muchas personas e instituciones a explotarla irracionalmente sin importarles cualquier forma de contaminación doméstica o industrial.

Símbolo de lo trascendente

La naturaleza no sólo es una fuente de subsistencia y un lugar de convivencia fraterna, sino también un símbolo religioso. El creyente es capaz de descubrir en ella las huellas del Creador, como la grandeza, la sabiduría, la belleza y el poder.

El universo entero, de este modo, se transforma en un canto de alabanza, bendición y gratitud al Creador y, también, en un espacio de encuentro con Él, como fundamento de todo lo que existe.

Esta es una de las grandes intuiciones de nuestros pueblos y lo que da valor y sentido a los rituales que celebran a propósito de la siembra y la cosecha o en el cambio de estaciones o posiciones del sol y la luna. Es así cómo, por ejemplo, las montañas y las fuentes de agua adquieren un valor religioso.

Esta visión del universo como fuente de subsistencia, casa de todos y símbolo religioso se opone, radicalmente, a la concepción del universo como un simple objeto de estudio o una mercancía de compra y venta, como también a considerarlo un dios al que se debe rendirle culto.

Compromiso con la naturaleza

Gracias al asiduo trabajo, a la reflexión e investigación de muchas personas y movimientos ecológicos, hemos ido tomando conciencia de los “derechos de la naturaleza”. Por esta razón, nos es muy común hablar de “justicia ambiental”, que se sustenta en el respeto y en la distribución solidaria de los bienes.

La Iglesia, por su parte, por encima de toda legítima posición política, tiene una gran responsabilidad con la creación y siente el deber de amarla y, por lo mismo, de defenderla como un don de Dios para todos los seres humanos, y sobre todo, de proteger al ser humano frente al peligro de la destrucción de sí mismo.

Esta nueva manera de entender el universo nos impulsa a asumir algunos compromisos muy concretos, como:

Promover una cultura de justicia y solidaridad con la naturaleza. Si no cuidamos la naturaleza, corremos el riesgo de perecer con ella. 
Conocer tanto los “beneficios” como los “perjuicios” sociales, ambientales y económicos de la explotación minera. Es importante que los peritos nos digan la verdad en todas sus dimensiones sin presiones ni condicionamientos políticos o económicos.

Proponer nuevos modelos económicos basados en la justicia y en la solidaridad que defiendan los derechos de las personas y de la naturaleza. Los beneficios económicos, por necesarios que sean, no deben prevalecer sobre los valores humanos, como la vida y la salud física y social.

Proteger nuestro entorno de toda forma de contaminación doméstica e industrial, mediante proyectos ecológicos sencillos y prácticos. Las presentes y futuras generaciones debemos sentirnos responsables de todo lo que pasa en la naturaleza.

En conclusión, si queremos que la naturaleza siga siendo la madre que nos alimenta y sostiene, la casa grande en donde habitamos y el símbolo de la presencia de Dios, debemos amarla y defenderla de toda forma de contaminación y explotación irracional.

“La Iglesia del Azuay frente a los megaproyectos mineros”,
encuentro organizado por la Arquidiócesis y la Pastoral Social de Cuenca .

Los objetivos principales fueron: a) Conocer la realidad de la minería metálica en el Azuay y los proyectos en trámite. b) Conocer los conflictos socio-ambientales que han generado los megaproyectos mineros. c) Reflexionar sobre el aporte de la Doctrina Social de la Iglesia al tema ecológico. d) Revisar el modelo de desarrollo propuesto en la Constitución del Ecuador.
Cuidar la casa grande

Mons. Julio Parrilla, Obispo de Loja
El Comercio, 28 Abril 2012

Los obispos del Ecuador le hemos estado dando vueltas al tema de la minería, tanto pequeña y artesanal, cuanto a gran escala. Amantes de la Creación y de la condición humana no podemos vivir de espaldas al debate (o a la falta de debate) que afecta a nuestro pueblo y a nuestras comunidades cristianas. Los conflictos sociales, cada día, son más agudos y numerosos, marcados por el irrespeto a los derechos colectivos, por la criminalización de la resistencia de los pueblos, por la promulgación de leyes sin consulta legislativa previa, por la inexistencia de consultas ambientales a los afectados.

Lo que más duele es ver como la Creación es tratada como un objeto de comercio o un botín de guerra. Por eso el Papa Benedicto -no hace mucho- decía con enorme clarividencia: “Si quieres cultivar la paz, custodia la Creación”. Mal que le pese a gobiernos, transnacionales o explotadores mineros, la Iglesia tiene una responsabilidad ética y pastoral que le lleve a proclamar, a tiempo y a destiempo, el valor y la dignidad de la vida humana y la necesaria sustentabilidad de nuestro planeta. Por amor a Dios y al hombre, nos toca defender un modelo productivo al servicio del desarrollo humano, capaz de distribuir de forma equitativa los bienes de la “Madre Tierra”. Como cristianos nos adherimos al “Sumak Kawsay” que, de forma entusiasta, proclama nuestra Constitución. 

Este lindo preámbulo no puede quedar en palabras. Y, aunque en estos tiempos los exhortos no siempre son gratos al poder, quisiera hacer algunas exhortaciones a quien los quiera escuchar: Respeten la vida y la salud de las comunidades más vulnerables, como también la salud y la seguridad de los trabajadores de las minas. Hagan la consulta previa a las comunidades prevista en la Constitución. Busquen las medidas apropiadas de protección del ecosistema y no se dejen condicionar por las empresas petroleras y mineras... Informen a la ciudadanía tanto de los beneficios y de los prejuicios, libres de toda presión económica y política... Busquen el modo de contrarrestar los impactos negativos de cualquier explotación para las personas, la fauna o la flora, y tengan cuidado con el arsénico, el cianuro, el plomo y el mercurio... Y no se olviden de los problemas sociales que se originan en torno a las minas: la violencia, el alcoholismo, la drogadicción, la prostitución...

No se trata de decir simplemente minería sí o minería no, de forma acrítica y superficial, sino de informarse bien y de tomar decisiones inteligentes por parte de todos los actores sociales implicados, La vida y la salud de las personas, así como el equilibrio del medioambiente son más importantes que todos los metales. Podemos vivir sin oro pero sin agua, jamás.

La tierra es la única casa grande que tenemos. Cerca de siete mil millones de seres humanos habitamos en ella. Cuidarla es algo más que hacerla productiva... Es garantizar la vida propia y la de los herederos.

MONSEÑOR ALEJANDRO LABAKA 
EN DEFENSA DEL PUEBLO HUAORANI
Realidad y Profecía en CRONICA HUAORANI

Yamanunka, 12 de Junio de 1975: 
Discurso en la UPAME – Unión de Pueblos Amazónicos Ecuatorianos.

Los Quichuas, Cofanes, Secoyas,Tetetes y Aucas se desenvolvieron en absoluta libertad por toda la selva oriental y sus ríos principales como son el Napo, Aguarico, Payamino, Coca, San Miguel, Putumayo y la mayor parte de sus respectivos afluentes.

El descubrimiento del petróleo y la consiguiente transformación de la zona ha supuesto para estas tribus la invasión de todos sus territorios, reducción de sus dominios a una mínima expresión, ausencia de medios ordinarios de subsistencia como cacería y pesca, paso a una civilización para la que no se les ha preparado. Y en comparación a las pérdidas, son muy pocas las ventajas que hasta el presente les ha ofrendado el petróleo.

También podemos constatar que es muy poco lo que tanto las instituciones oficiales como particulares misioneras han hecho por ellos y que, por tanto, se encuentran en una situación de marginación. Pág. 117-118 

2 – 7 Abril 1979. 
Una difícil diplomacia

Todos cuantos se interesan por el pueblo Huaorani y su evangelización han podido darse cuenta de cómo andamos fluctuando en una difícil diplomacia.

La Prefectura Apostólica de Aguarico proclamó oficialmente su postura declarándose a favor de los derechos humanos de este pueblo, proponiendo la postergación de los trabajos petroleros en la zona.

Pero dicha proclamación tuvo muy poca resonancia, y los organismos estatales han seguido urgiendo los proyectos petroleros, dándoles una marcada prioridad sobre las conveniencias y derechos del grupo Huao.

Oficialmente se admite que hay que lograr los intereses petroleros sin lesionar los derechos humanos, pero no existe ningún instrumento legal para poderlo urgir.

Cuanto más se adentra uno en el mundo del petróleo, tanto más se advierte que el mundo Huaorani no cuenta en sus planes. Sólo cuando hay miedo de que la prensa internacional puede jalear el asunto o que los rebeldes Huaorani puedan obstaculizar su labor, se deciden a mezquinar unas pocas migajas: unos vuelos de helicóptero, unos obsequios fáciles y baratos, pero aprovechándose, al máximun, para la propaganda oficial.

En contacto con este mundo pasé las dos semanas en Coca, con la esperanza de potenciar los sentimientos y proyectos en pro de esta pequeñísima minoría sin voz en el gran concierto petrolero. Pág. 128

Motivos de tensión

Debido a las múltiples y complejas coyunturas de la zona y molestias de los Aucas, CGG ha impulsado un ritmo verdaderamente arrollador: cientos de trabajadores, organizados en diversos grupos, atraviesan la zona en todas las direcciones y los helicópteros atraviesan los aires con sus incesantes vuelos de aprovisionamiento de alimentos y traslado de personal. Esto ha alejado la cacería, principal fundamento de subsistencia del pueblo Huaorani, produciendo en ellos ansiedad y fastidio por el futuro incierto. Por otra parte, se comentan en voz alta en todos los grupos ciertas imprudencias o provocaciones maliciosas cometidas por algún grupo de trabajadores. Pág. 139

Comisión de Tierra Nº 27
Departamento de Pastoral Indígena
Mayo 2012 

Campaña Nacional de Firmas por el NO a la Minería Química a Cielo Abierto
y la Minería Nuclear en todas sus formas

Los ciudadanos del territorio argentino decimos NO a la minería química con la modalidad a "cielo abierto" y a la minería radiactiva en todas sus modalidades (cielo abierto o por galerías).

  • Pedimos la nulidad y derogación de la Ley de Inversiones Mineras (Ley Nacional 24.196) y normas complementarias.
  • Exigimos la derogación y anulación por parte de la República Argentina del "Tratado de Integración Minero Argentino-Chileno".
  • Reclamamos el cierre definitivo y la recomposición del ambiente, según el art. 41 de la Constitución Nacional, de todas las minas abandonadas y aquellas que están funcionando y no respetan la ley general del ambiente (ley nº 25675).
  • Pedimos previa autorización expresa para la utilización de recursos hídricos compartidos de las poblaciones de las provincias potencialmente afectadas por un emprendimiento minero que se expresarán por referéndum y demandamos la participación de la autoridad ambiental nacional en caso de efectos ínter-jurisdiccionales.
  • Pedimos se respeten estrictamente los principios ambientales preventivo, precautorio y de sustentabilidad contenidos en la ley general del ambiente y la sanción de caducidad de las concesiones mineras en caso de incumplimiento.
  • Reclamamos la detención y prisión de los empresarios mineros que contaminan el medio ambiente con sus delitos y la misma condena para los funcionarios públicos cómplices.
  • Denunciamos los planes nucleares que se fomentan desde el gobierno y enriquecen a los empresarios mineros que desarrollan emprendimientos mineros radiactivos.
  • Reclamamos expresa "Licencia Social" y participación ciudadana real y efectiva previas a los procesos de autorización de actividades mineras.

¡Sí a la vida y a la dignidad! ¡No al saqueo, destrucción y contaminación!

¡Sumá aquí tu firma a este reclamo!